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¿Derecho o utopía?

Estaba yo haciendo una ronda por la blogosfera y una entrada en el blog de Dunna me ha hecho reflexionar.

El mundo está mal montado. Cada dos por tres sale en las noticias que los jóvenes españoles están cada vez hasta más tarde en casa de sus padres cuando se supone que a ciertas edades uno tiene que desplegar sus alas y volar.

Y yo pregunto, ¿nos lo podemos permitir? Trabajo en la obra como peón de electricista. Tengo un sueldo base de 750 € y tengo que trabajar por lo menos 20 horas extra al mes para poder llegar a los 900. ¿Puedo permitirme una vivienda con un sueldo tan ridículo?

Algunos habréis pensado enseguida que lo que yo necesito es cambiar de trabajo, os aplauso por la idea aunque si lo habéis pensado es porque no sabéis como son las condiciones laborales en la comunidad valenciana. Quizás sea porque si te quejas por el sueldo te echan y traen a dos inmigrantes que te hacen el trabajo por la mitad de dinero, pero en esta zona de España los sueldos son ridículos.

Hagamos cuentas partiendo del sueldo base que cobro, que son 750 €. La hipoteca de la mierda de piso que estoy pagando se lleva unos 500€ al mes (y subiendo), y si a eso le sumamos la luz, el teléfono y el agua las cuentas nos dicen que no me queda dinero ni para llenar la nevera cada mes. Y me llega para las facturas porque tengo un piso pequeño y barato porque sino ni eso.

Afortunadamente yo vivo con mi novia por lo que entre los dos podemos costearnos nuestra independencia, ¿pero qué hay de esa gente a la que las casas de sus padres se les quedan ya pequeñas y están solos? Los políticos nos dicen que es fácil, además nos dan ayudas para pagarnos un alquiler pero no se dan cuenta de que eso nos deja peor aun. Sí, sí, nos deja peor. Un alquiler es, en la práctica, tirar el dinero. Estás pagando durante años algo que nunca te pertenecerá. No, aunque nos ayuda la solución no es meternos en alquileres.

¿Entonces cuál es la solución?

Quizás suene utópico o tan inocente que puede resultar infantil, pero soy de esas personas que opinan que la vivienda debería ser un derecho, no un privilegio. Yo, como ciudadano español, debería tener derecho a tener un piso en mi país. Creo que ese es un derecho que el hecho de trabajar para levantar el país, de pagar impuestos y todos esos pequeños detalles me deberían dar, ¿no?

En fin, ya me he desahogado y os he soltado el tostón pero qué agustito me he quedado.


La carisma en un cantante.

Sé que las comparaciones son odiosas y nunca justas, pero hay cosas que saltan a la vista. Esta noche me he acordado más de una vez de la conversación mantenida hace un par de noches con mi amiga Lorena (holaaa) sobre qué es el carisma en un cantante y hoy lo he comprendido, he comprendido qué es y cuán importante es la carisma de un cantante encima del escenario.

Es domingo, son las 12:30 de la noche y mañana trabajo, pero acabo de venir del viña y necesito desahogarme un poco de las agridulces sensaciones del último concierto que he visto.

Vengo de ver a los Saratoga, un grupo muy importante a nivel nacional que estrenaba hoy su nueva formación, de 4 músicos 3 eran nuevos. Se podría decir que vengo muy satisfecho por los músicos del grupo a excepción del cantante, que ha hecho que un grupo mítico tocando sus canciones más míticas haya sido tan aburrido que incluso se hayan visto bostezos.

No puedo evitar acordarme de hace dos días, cuando vi a Stravaganzza. En éste grupo canta Leo Jiménez, ex-cantante de Saratoga, y aunque musicalmente Stravaganzza no es tan rápido como Saratoga vi a la gente saltar, cantar a voz en grito, vivir cada una de las canciones. Leo está considerado uno de los mejores cantantes de éste país y demostró que no es solo por tener una voz que, en una palabra, acojona, sino porque tiene mucha presencia encima del escenario y supo poner a todo el mundo en pie.

En cambio, el nuevo cantante de Saratoga ni se movía. Es posible que sea porque era su primer concierto y ante tanta gente estuviera muy intimidado, pero hay que admitir que al chaval le faltan muchiiiiiisimas tablas. Dio la sensación que estaba más concentrado en demostrar que podía igualar en agudos a Leo que en interpretar las canciones. En ningún momento supo transmitir nada cantando, la gente apenas saltaba, apenas cantaba. Otra cosa que me llamó la atención es que el chico no se sabía mover encima del escenario, hacía sus gestos cuando cantaba pero cuando había un sólo de guitarra o una parte instrumental se perdía y no sabía qué hacer ni dónde ponerse. El tiempo nos hace mejorar a todos, lo sé, pero si eres el nuevo cantante de una banda que se llama Saratoga y que llena salas en todo el país y son unbo de los grupos insignia de nuestro heavy metal pues se te supone un mínimo de presencia encima del escenario, un mínimo de carisma.

Esto es todo, el Viña-Rock ha tenido un final agridulce para mí musicalmente, a ver qué pasa el fin de semana que viene que voy a ver a los Beethoven R y con ellos a Iván Urbistondo, uno de mis cantantes favoritos.

Amor o consumismo?

Se acerca San Valentín, y todos los enamorados nos vemos en la obligación de regalarle algo a nuestras parejas para no parecer bichos raros, y a poder ser algo del Corte Inglés. ¿A dónde hemos ido a parar? ¿Qué hay de aquello de regalarle algo a nuestro amor un día cualquiera sin ninguna razón? ¿Dónde ha quedado el romanticismo de la improvisación? ¿Dónde se fué el saber y querer sorprender?

En una sociedad consumista, en la que la televisión y los hipermercados nos dicen qué y cuando regalar, ¿Hay sitio para las sorpresas?

La Amistad

Dicen que la amistad es uno de los secretos de la felicidad. La amistad pura y dura es algo difícil de encontrar, de hecho una persona puede llegar a contar los verdaderos amigos que ha tenido en su vida con los dedos de su mano. A veces convives o conoces a una persona desde hace muchos años, pero nunca llegas a intimar y confiar lo suficiente como para considerarle un buen amigo, al menos no un amigo íntimo. En cambio luego conoces a una persona por casualidad y en pocas semanas se gana el derecho de entrar en ese grupo de amigos íntimos al que tan difícil es entrar.

Con las nuevas tecnologías la amistad florece incluso a kilómetros de distancia. Cuando la gente, aprovechando el no mirarse cara a cara, se muestra tla cual es es cuando verdaderamente llegas a intimar con el interior de esa persona. Lo malo en estos casos es que nunca sabes cuán verdad es todo lo que te dice hasta que no coges un día y quedas con la persona para comprobar si en verdad es ella misma o usa sólo una careta.

Un amigo de los buenos puede pasarse sin saber de ti meses, incluso años, pero cuando vuelves a hablar con el enseguida recuperas la sintonía y el buen rollo. Es por eso que pienso que cuando una amistad es verdadera puede llegar a durar toda la vida.

Y hasta aquí mi pequeña reflexión sobre éste gran tesoro. Quiero dedicarles lo escrito a tres personas:

A Elena, que además de mi novia es mi mejor amiga. Ella es la que sabe todos mis secretos y a pesar de eso sigue queriéndome. Cuando pienso en ello, en la suerte que tengo de tener una pareja con quien me siento tan comprendido, con quien puedo ser yo mismo y puedo expresarme con toda libertad. Soy muy afortunado.

A Irene. Es una de esas personas que he mencionado al principio. La conocí un día por casualidad, y por casualidad descubrimos tener muchos gustos en común. En muy poco tiempo se ha ganado mi amistad y me ha demostrado ser una buenísima persona en que puedo confiar.

Y a Ainhoa. Llevamos años sin hablar, pero una sola conversación ha valido para saber que sigues estando ahí y sigues siendo tú. Además te has registrado sin que te diga nada sólo para estar en este blog. Mil gracias Cafnai...

No queda sino batirnos

- No queda sino batirnos – añadió el poeta al cabo de unos instantes-.

Había hablado pensativo, para sí mismo ya con un ojo nadando en vino y el otro ahogado.

Aun con la mano en su brazo, inclinado sobre la mesa, Alatriste sonrió con afectuosa tristeza.

- ¿Batirnos contra quién, don Francisco?

Tenía el gesto ausente, cual si de antemano no esperase respuesta. El otro alzó un dedo en el aire. Sus anteojos le habían resbalado de la nariz y colgaban al extremo del cordón, los dedos encima de la jarra.

- Contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia – dijo lentamente, y al hacerlo pareció mirar su reflejo en la superficie del vino -. Que es como decir contra España, y contra todo




Este es un fragmento del primero libro de El Capitán Alatriste, el cual acabo de terminar de leer. Es un fragmento que me ha llegado pues, aunque la obra se basa en la antigüedad, estas palabras de Quevedo se podrían aplicar perfectamente a la actualidad.

El amor, ¿casualidad o destino?

¿Y qué decir de ese misterio, el amor? ¿Qué es lo que origina esta magia tan esquiva? Tantas veces he oído a la gente decir que sus parejas eran su único amor, la única persona que podía completar su alma, y desde luego, que yo siento lo mismo hacia Cattie-brie, y espero que ella tenga ese sentimiento para conmigo. Pero, desde un punto de vista lógico, ¿es eso posible? ¿Puede haber una persona capaz de completar el alma de otra?¿Es realmente uno para uno, o es más bien cuestión de circunstancias?
¿O los seres racionales tienen la capacidad de amar a muchos, y es la casualidad en vez del destino lo que los une?
En buena lógica, sé que lo cierto es lo último. Sé que si Wulfgar, o Catti-brie, o yo mismo residiéramos en otra parte del mundo, probablemente encontraríamos esa parte que le falta a nuestra alma y sería con otra persona. Lógicamente, en un mundo de razas variadas y enormes poblaciones, así debe ser, ¿cómo, si no, se encontrarían los amantes verdaderos? Soy una criatura pensante, un ser racional, y por eso sé que esto es verdad.
Entonces ¿por qué cuando miro a Cattie-brie, todos esos argumentos lógicos carecen de sentido?
¿Entonces era casualidad o destino? Sé lo que dice la lógica.
Pero sé, tambien, lo que me dice el corazón. Era el destino. Ella es la elegida.
Quizá la casualidad permite a alguna gente, incluso a la mayoría, encontrar una pareja apropiada, pero creo que hay mucho más que sólo esa posibilidad. Quizás haya gente más afortunada que otra.
Cuando miro los ojos azules de Cattie-brie, cuando siento la calidez de su sonrisa y la franqueza de su corazón, sé que yo soy uno de los afortunados.

Drizzt Do'Urden (El Mar de las Espadas)